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Una persona va a estar dispuesta a pagarnos en el momento que el retorno que percibe por solucionarle el problema es mayor que el dinero que esté pagando por nuestros servicios o productos.

 

Todos tenemos un talento especial para algo en concreto, para resolver algo de forma muy sencilla. Es tan simple para nosotros que incluso pensamos que no es importante.

 

Esta habilidad que tenemos y que la hacemos de forma mecánica e incluso en ocasiones de forma inconsciente, para otros tiene un valor incalculable.

 

Lo que para unos es muy difícil para otros es algo fácil.

 

Ahí fuera hay muchas personas que están esperando y deseando que les facilites las cosas.

 

Estoy seguro de que todos los seres humanos del planeta sienten ese poder interior de ayudar a otros y de facilitarles a otros las cosas.

 

Pero también estoy seguro que el mayor obstáculo que les paraliza es la sensación de no ser suficientes.

 

Es como una lucha constante con la necesidad de ayudar a otros y con ese sentimiento de que no seré lo suficientemente bueno o buena para hacerlo.

 

Este sentimiento de insuficiencia mantiene paralizado a ese gran talento o habilidad que llevamos dentro.

 

Pensamos que para ayudar a otros debe desaparecer ese sentimiento de inseguridad, debe desaparecer el miedo, el estrés, la frustración, etc…

 

No es así, siempre te acompañarán estos sentimientos paralizantes y esto no tiene la mayor importancia.

 

Lo importante aquí es, saber cómo gestionar esos sentimientos para que te impulsen al lugar dónde quieres llegar.

 

Neftalí